lunes, 29 de julio de 2013

El Psicoanalista




Feliz 53.° cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte.


Hace unas semanas, una persona en twitter compartió una imagen en la que se apreciaba esta frase y al reconocerla de inmediato, le dije que este era uno de los libros que más había disfrutado en mi corta vida de lectora (corta vida, ya de por sí), y le pregunté si era el primer ejemplar que leía de John Katzenbach.

Porque “El Psicoanalista” no es solo el libro más vendido del autor estadounidense, sino el idóneo para empezar a leer su obra.

Frederick Starks es un psicoanalista de 53 años, vive solo desde la muerte de su esposa y lleva una vida rutinaria en la que solo se dedica a ejercer su profesión. Una tarde recibe una carta de un desconocido que le pondrá el mundo de cabeza, es alguien que afirma que aunque la poesía no es su fuerte,“el odio sí”. Quiere venganza pero no lo matará porque sería demasiado fácil, así que el mismo doctor tendría que suicidarse, de lo contrario habría consecuencias devastadoras para terceros.

El libro, divido en tres partes, no da tregua alguna desde su comienzo ya que nos basta con una breve introducción de la aburrida vida del protagonista, para dar paso al shock que produce esa extensa carta en la que el “villano” establece las reglas del juego. Bajo el apodo de Rumplestiltskin (como el duendecillo de los hermanos Grimm) el desconocido le pide que averigüe su identidad en 15 días y solo así se zafará de su destino.

Como buen thriller psicológico, El Psicoanalista te empapa de las mismas emociones que su narrador, en este caso el personaje de Ricky; de la incredulidad se pasa a la ansiedad en una primera parte que revela más información de la esperada. Ya en la segunda, no podemos evitar sentirnos igual de frustrados que el doctor, quien ha pasado de ser el objetivo de la venganza para convertirse en un vengador más. Y finalmente, en la tercera parte, cuando comprende que debe dejar atrás la pasividad de su profesión es cuando se disfruta la lectura desde una perspectiva diferente ya que si bien aún no conocemos a Rumplestiltskin, el propio Ricky está muy decidido a jugar sus cartas y todo eso hace que el clímax (eso sí, muy hollywoodense) nos lleve a clavarle las uñas al libro en más de una ocasión.

Para remarcar, las rimas de ambos personajes durante el juego que ambos instauraron. Esta es mi favorita:


Sabe quién era, no quién soy.
Por eso está en un lío hoy.
Ricky se fue; murió en el mar.
Y yo su sitio vine a ocupar.
Como Lázaro me he levantado,
y ahora le toca morir a otro pringado.
Otro juego, señor R, en un viejo lugar,
y cara a cara nos vamos a enfrentar.
Veremos a favor de quién está la suerte,
porque hasta los malos poetas aman la muerte.





2 comentarios:

  1. Este libro hizo estragos con mis nervios, te atrapa desde el principio y llegas a su final con la boca seca y un par de uñas menos. Me encanta! ;)

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  2. Reina, me toca pasar por el tuyo. Siendo sincero, la forma que relataste El Psicoanalista me dieron ganas de leerlo. Muy fresca la forma en que escribes. El banner y el nombre del blog les doy un A+

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