50
Sombras de Grey
Fenómeno literario desde el año 2011, Cincuenta Sombras de
Grey llegó a mis oídos tras una interesante conversación con una amiga, que me
comentaba lo asombrada que estaba por el hecho de que esta saga provenía de un
fanfiction de Crepúsculo y que su escritora, tras haber modificado los nombres
y alguno que otro detalle había ocasionado semejante impacto en la lista de
best-sellers.
Al principio, me interesé bastante en
conseguirlos, a pesar de que mi obsesión adolescente por los vampiros de
Stephenie Meyer terminó antes de la segunda película. Quizás el hecho de haber
estado durante mucho tiempo compartiendo y leyendo en ese rincón de la Web tuvo
que ver. Sin embargo, debido al alto costo de la saga en mi país, me fui
olvidando de comprarlos. Vamos, que por mucha curiosidad que tuviera no pagaría
800 BsF por ella.
Casi dos años después, otra amiga me
facilitó los tres libros en formato Pdf (bendito seas, pdf) y tras terminar el
primero de ellos sólo tengo que decir que entiendo completamente a quienes
dicen aborrecerlo, y a los que les encanta y desean tener un Christian Grey en
su vida, porque Cincuenta Sombras funciona como fanfiction, uno bueno dicho sea
de paso, pero como obra literaria es una porquería.
Anastasia Steele, estudiante de letras y
fanática de la Austen y las Brontë conoce a Christian Grey, millonario por sí
mismo a los 28 años y según la protagonista (porque las únicas tres cosas bien
descritas en el libro son el físico de su contraparte, su casa y el sexo con
éste) el hombre más atractivo del planeta. Tras varios encuentros, éste le
advierte que no es seguro para ella que sean algo más porque (no, no es
vampiro) él sólo concibe tener una relación con otra mujer si hay
sadomasoquismo de por medio.
Es por esto que Grey, tras verse
encandilado por la inocencia de la chica, le propone un trato sexual en el que
él pasaría a ser el amo y ella cumpliría el rol de la sumisa, y aunque esta se
muestra reticente a firmar dicho papel, la verdad es que no se hace mucho de
rogar para acostarse con él y comenzar una especie de relación que aún queda
por definir.
Y es así como llegamos a la parte del
sexo, que tanto “escándalo” ha generado. Honestamente, no me ha parecido nada
del otro mundo, peores cosas se han escrito, tanto en otros libros como en la
red. Bastante gracia me ha causado la escena de la bañera, en la que Anastasia
hace su primera felación, porque a la chica le ha ido de mil maravillas.
¡Claro, que a todas las primerizas les va así!, nótese mi sarcasmo.
En cuanto a los personajes secundarios,
importan muy poco. No se salen del molde, y solo están ahí para recordar de vez
en cuando que los principales tenían una vida antes de conocerse. Otra cosa que
me causó gracia, es como inmediatamente detecté a los personajes de los libros
de Meyer, Kate y Ethan son Rosalie y Jasper y toda la familia Trevelyan-Grey,
son el resto de los Cullen.
Aun así, la historia entre los
protagonistas sigue avanzando vertiginosamente y sólo genera curiosidad el
pasado oscuro del soltero más codiciado de Seattle, quien da la sensación de
estar ablandándose ante la Steel. Hacia el final, debo reconocer que me gustó
lo que pasó porque era necesaria una reacción de la chica ante el verdadero Christian Grey, ese
que no se detiene así te vea llorar mientras te cae a correazos.
Sé que puede parecer que el libro no me ha
gustado, aunque admito que estuve a punto de dejarlo (la escena en la que
Anastasia rompe a llorar porque Grey no la besó casi pudo con mi paciencia)
pero por alguna razón, tras terminarlo, he saltado ansiosa hacia su segunda
parte: 50 Sombras más Oscuras. Ya les contaré que me ha parecido, por ahora
cumple su cometido: entretener.
Favorite Quote:
“Tengo
más de cuarenta mil empleados, señorita Steele. Eso me otorga cierto sentido de
la responsabilidad… poder, si lo prefiere. Si decidiera que ya no me interesa
el negocio de las telecomunicaciones y lo vendiera todo, veinte mil personas
pasarían apuros para pagar la hipoteca en poco más de un mes”.

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