lunes, 4 de noviembre de 2013

Mitad Mitad





Las ondas rebeldes del cabello azabache se mecen al ritmo del viento. En un día nublado, justo al finalizar la jornada laboral, en ese espacio de tiempo que se halla entre el crepúsculo y el anochecer, la chica del rostro doble se encuentra en una cafetería anónima. Tras hacer una pausa de su lectura preferida, alza un brazo y cierra la ventana a su derecha, sin poder evitar escudriñar su rostro en el reflejo de ésta: mitad felina, mitad humana.

Hace tiempo ya, se había prometido a sí misma que ese rostro monstruoso no le impediría disfrutar de su actividad favorita, ni de probar cosas nuevas. Pronto lo recuerda al sentir como los bigotes de su lado izquierdo se mueven al igual que su nariz, nunca puede evitar ese gesto. La vergüenza hace que se estremezca, aunque no olvida el significado del olor percibido. Con una seña a la barra, hace el pedido de su preferencia. El camarero le sonríe, es lo mismo de siempre, a la chica le gusta tomar chocolate que combine con el color de sus labios.


En ese momento, todos la observan, no todo el mundo acostumbra a ver a alguien con ese rostro a menudo. La chica se tensa, siente que su corazón palpita a gran velocidad sobre su pecho y casi siente la silueta del órgano asomándose sobre su escote. Trata de recordar como respirar pausadamente, pero las miradas siguen allí, escudriñándola sin piedad, la mayoría despectivas aunque cree reconocer algunas llenas de fascinación. Sus manos retuercen el libro entre ellas, y las letras tatuadas a lo largo del cuello le queman la piel mientras resplandecen como fuego, encandilando todo el lugar. A pesar del fuerte brillo, que hace un increíble juego con las paredes del lugar, divisa muchas manos sobre los rostros, expectantes ante su siguiente movimiento. La chica respira, traga saliva y cesa- junto con cualquier atisbo de respuesta- la luz de su garganta.

jueves, 31 de octubre de 2013

Tiempos de Dictadura, tiempos de Marcos Pérez Jiménez







Con un impresionante arsenal de imágenes y grabaciones de la época, la voz de Laureano Márquez nos va narrando todo el ciclo histórico que se inicia en Venezuela luego de la muerte de Gómez, la elección de Rómulo Gallegos, el golpe de 1948, el asesinato de Delgado Chalbaud, y la manera en la cual el frío y calculador militar de origen tachirense fue moviendo sus piezas hasta hacerse del poder, un poder que deberá abandonar por la presión militar y el creciente rechazo popular, el 23 de Enero de 1958.

Uno de los aciertos del documental, es que describe de manera progresiva no sólo el devenir de los sucesos políticos de la Venezuela de 1940 y 1950, sino que también alude a las características de una sociedad que en buena parte de ese trecho temporal, sucumbió en silencio, pasivamente y luego con miedo, al creciente control de Pérez Jiménez sobre el aparato del Estado venezolano, el desconocimiento de la voluntad popular en las elecciones de 1952, el de 1957, la persecución y expulsión de dirigentes políticos de AD, COPEI, URD, el Partido Comunista, y la represión sangrienta por parte de Pedro Estrada y la Seguridad Nacional.

Claves en el film, son los testimonios de quienes vivieron esa época, jugando un papel principal en la clandestina actividad política y de resistencia al régimen, poco efectiva en los primeros años de la dictadura por la división y poca o ninguna coordinación de los partidos políticos por articular primero su acción de protesta, y luego por romper el silencio y miedo que permeaba en la sociedad por aquella época, con medios censurados y autocensurados, y con una bonanza económica que se complementaba o apuntalada en el Gran Ideal Nacional, a través de los planes de construcción de obras de infraestructura de gran envergadura en todo el país.

Esa política de “concreto armado”, que indudablemente le dejó al país obras de infraestructura y edificaciones que aún hoy se mantienen en pie, y que recibe no pocos halagos de venezolanos mayores, contrasta con el precio que tuvo que pagar el país: una década de represión, de censura a los medios, de persecución y expulsión de disidentes, de torturas y asesinatos, y de un culto a la figura de un militar, alentado desde la complicidad y usufructo del estamento gobernante en la época, de notable acento militar.

La película, cuenta a todas luces con una alta factura técnica y cinematográfica, y llamará seguramente la atención de muchos por un guión que, en buena parte de su narración, nos traslada indefectiblemente a un presente que, con las diferencias históricas importantes y obvias, alberga quizá elementos coincidentes o de una analogía que nos empuja a una reflexión inmediata.

Ficha Técnica:       

Guión y Dirección: Carlos Oteyza

Producción Ejecutiva: Verónica Cañas
Producción General: Priscilla Torres, Ángela Bello

Edición: Giuliano Ferrioli

Música: Álvaro Cordero

Mezcla y banda sonora: Gustavo González

Post-Producción: Israel García

Animaciones: TitanPost
Dirección de Fotografía: Branimir Caleta

Locución: Laureano Márquez


domingo, 27 de octubre de 2013

De la Pantalla al Libro: Choque de Reyes






Y continúo,  como buena niña del verano –adjetivo que nos hemos ganado a pulso, todos los que teorizamos sobre esta historia sin haber leído todos los libros- adentrándome en la famosa saga del escritor estadounidense, George R.R. Martin “Canción de Hielo y Fuego”. En esta ocasión, el segundo libro se titula Choque de Reyes y al igual que me pasó con la segunda temporada de la serie de televisión, mi perspectiva sobre la historia- y ciertos personajes- ha cambiado.

El cometa rojo con el que terminó el primer tomo, sigue brillando sobre el cielo de Poniente, con un significado distinto para cada quien. Mientras tanto, los Siete Reinos, se encuentran sacudidos por cinco reyes: Joffrey (el oficial) y sus tíos Stannis y Renly Baratheon ; Robb Stark, el Rey del Norte,  Balon Greyjoy, quien desea terminar lo que empezó hace más de seis años. Mientras tanto Daenerys Targaryen, de la que muy pocos saben, se halla en el este junto con sus dragones en busca de un ejército para cruzar el mar que la separa de la acción. La guerra por el trono de hierro ha comenzado. Sin embargo, la verdadera amenaza se encuentra al norte del muro, en donde una batalla entre la Guardia de la Noche y Los Salvajes aguarda, eso si Los Otros no los alcanzan primero.

Comencemos por el prólogo, que a diferencia del pasado, no se me hizo eterno. Quizás porque aunque sabía que se trataba de Stannis, está muy bien escrito y funciona como introducción de un personaje que solo habíamos conocido de oído en la historia. Debo decir que mis sentimientos hacia Stannis Baratheon no son los más bonitos, gracias a que en la serie su trama siempre me ha parecido confusa y no me ha permitido simpatizar ni con el actor ni con el personaje. Es por eso que, gracias a este prólogo, si bien lo he llegado a detestar aún más, me ha servido para ir conociendo el entorno del Malcom de los Baratheon (por eso, de que es el hijo del medio. Ya lo sé, mal chiste). Sin embargo, en cuanto avanza la trama y lo vemos todo desde el punto de vista de Davos, Baratheon gana enteros para mí con esa extraña amistad que tiene con el Caballero de la Cebolla.


“Stannis, mi señor mi muchachito triste y hosco, hijo que nunca tuve, no podéis hacer esto, ¿no sabéis cuánto me he ocupado de vos? ¿No sabéis que he vivido por vos, que os he querido a pesar de todo? Sí, os he querido, más que a Robert o a Renly, porque vos erais al que nadie quería, el que más me necesitaba”. Maestre Cressen


Cambiando el venado por el lobo huargo, pasamos a hablar de los Stark. Recuerdo que en el pasado, afirmé que esta familia era mi favorita por sobre todos los personajes de la saga. Eso en este libro, ha comenzado a volverse mentira. No me malinterpreten, no los odio y siempre estaré de acuerdo con que Robb es el Rey del Norte, y que Arya necesita fulminar a todos los de su lista. Sin embargo, la culpa la tienen los Lannisters, ya explicaré más adelante por qué. Los Pov que más disfruté fueron los de Sansa, Arya y Catelyn. La primera, si bien a veces me exaspera con ciertas actitudes, no puedo evitar sentir una lástima inmensa por ella y espero que el autor nos sorprenda en un futuro, porque tanto sufrimiento debe tener un propósito. Lo mismo pienso respecto a Arya, que mal la he pasado leyendo el maltrato físico que recibía.  Aunque leer su amistad con Jaqen H’gar fue una delicia, extrañé las conversaciones con Tywin Lannister, porque a diferencia de la serie, en el libro ella sirve a Roose Bolton.

Por último, disfruté los capítulos de Catelyn porque me permitieron conocer el entorno de Renly y lo mal que se llevaba con su hermano Stannis, pero creo que el autor se olvidó de que había otro Rey del que queríamos saber: Robb Stark. El primogénito de los norteños no aparece en casi todo el libro, y si bien sabemos de él mediante otros secundarios, nos hacía falta conocer más, estar más cerca. Es por eso que entiendo a aquellos que tildan de aburridos los capítulos de la matriarca Stark. Preciosa la escena en el Sept, donde rezando por sus hijos se pregunta si Cersei Lannister, una de las culpables de toda la desgracia de su familia, hace lo mismo por los suyos. Aunque Catelyn, tras la muerte de Ned Stark, no es la misma valiente del primer libro- esa escena en la que pide a los vasallos de su hijo que se rindan y propongan la paz es estúpida desde el punto de vista estratégico y emocional- uno no puede dejar de comprender su dolor al ver como todo se desmorona a su alrededor mientras cree que solo dos hijos le quedan con vida.



"Qué jóvenes son todos. Aún no han visto la sangre. Para ellos esto no es más que un juego, un inmenso torneo; no ven más que la oportunidad de conseguir gloria, honores y botín. Son niños borrachos de canciones y leyendas, y como todos los niños, se creen inmortales. La guerra los hará crecer. Los compadezco". Catelyn Stark


Ahora sí, cambiando el lobo huargo por el león de oro, me toca hablar del que para mí fue el protagonista de todo Choque de Reyes: Tyrion Lannister. Si bien en el primer libro nos habían dado una dosis de lo grande que podría llegar a ser este “mediohombre”, en Choque de Reyes se confirma como uno de los personajes más fascinantes de la saga. Es a través del benjamín de los Lannister que vemos en todo su esplendor, la guerra que protagoniza este volumen. Siendo Mano del Rey, Tyrion obtiene poder y responsabilidad, lo que hace verdaderamente  interesante verlo jugar a la guerra y a este juego de tronos tan bien. Aunque hacia el final, casi comparte destino con Ned Stark, Tyrion se las arregla para quedarse con nosotros y seguir brindándonos su perspectiva de una ciudad que lo odia por gnomo y lo ignora como héroe.


No estoy amenazando al rey, ser. Estoy educando a mi sobrino. Bronn, Timett, la próxima vez que Ser Boros abra la boca lo matáis. Eso sí que era una amenaza. ¿Captáis la diferencia? - Tyrion Lannister

Sin embargo, hay dos personajes que se han ganado el odio de los lectores desde el primer tomo (en el caso de la serie, desde el primer capítulo) y son los hermanos mayores de Tyrion: Cersei y Jaime Lannister. A la primera, la sigo detestando (por razones obvias y otras que luego explicaré) pero admito que Martin me ha hecho pensar mucho con esas líneas durante la batalla de Aguasnegras:


 -Cuando éramos pequeños, Jaime y yo nos parecíamos tanto que ni nuestro señor padre podía distinguirnos. A veces nos cambiábamos las ropas y pasábamos un día entero en el papel del otro. Y pese a todo, cuando a Jaime le dieron su primera espada, para mí no hubo nada. Jaime aprendió a pelear con la espada, la lanza y la maza, mientras que a mí me enseñaban a sonreír, a cantar y a complacer. El heredaría Roca Casterly, mientras que a mí me venderían a algún desconocido como si fuera un caballo, para que mi nuevo amo me montara cuando quisiera, me golpeara cuando le viniera en gana y me desechara al paso de los años cuando apareciera una yegua más joven. A Jaime le correspondió la gloria y el poder; y a mí el parto y la sangre cada luna. 

-Pero os coronaron reina de los Siete Reinos -dijo Sansa. 

-Cuando se llega a las espadas, una reina no es más que una mujer." Cersei Lannister

Al segundo, su hermano gemelo, le quiero muchísimo más. Jaime se convirtió para mí, junto con Tyrion, tras ver la segunda temporada de la serie de HBO en mi personaje favorito. Recuerdo que mis amigos pensaban que estaba loca por preferir a un Lannister y de paso, al que había dejado tullido a Bran Stark. No lo pude evitar, si cuando terminó aquella segunda temporada lo primero que recordaba de ella era ese monólogo que le soltó a Catelyn Stark mientras se encontraba prisionero en Aguasdulces:





“Demasiados votos, te hacen jurar y jurar. Defiende al Rey, obedece al Rey. Obedece a tu padre. Protege al inocente. Defiende al débil. Y ¿qué pasa si tu padre desprecia al Rey? ¿Qué pasa si el Rey masacra al inocente? Es demasiado. No importa qué se haga, siempre se viola un juramento u otro.” Jaime Lannister

Es por esto que, pienso que conforme avanza la historia y se escriben mas páginas, George R.R. Martin me dice que este universo inventado por él mismo, es más gris de lo que pensaba. En Canción de Hielo y Fuego no existe ni el blanco ni el negro, hay mucho más que eso. Siguiente parada: Tormenta de Espadas.



lunes, 14 de octubre de 2013

De la Pantalla al Libro: Juego de Tronos


Primero que nada, debo aclarar que la saga “Canción de Hielo y Fuego” la comencé a leer después de haber visto las tres temporadas emitidas hasta la fecha por HBO, así que no piensen que tuve un resbalón con el teclado al darle el título a este post ni a los siguientes, me pareció justo explicarlo ya que gran parte de la historia la conozco gracias a la serie de televisión, lo que sin duda condiciona un poco mi reacción ante la versión escrita.

Juego de Tronos es excelente como primer libro de una colección extensa de todo: páginas, fantasía, tramas, personajes, paisajes, entre otras cosas. En él, se da comienzo a una historia que poco a poco va creciendo hasta hacerse adictiva, y presenta unos personajes que si bien parecen típicos de este género medieval-fantástico, a medida que avanza el relato nos sorprenden con giros, decisiones o inclusive pensamientos.

La historia se desarrolla en Poniente, o el país de Los Siete Reinos, gobernados por un solo Rey (Robert Baratheon, El Usurpador), dichos reinos no son mas que regiones a su vez protegidas por varias casas importantes, encabezadas por un Lord. Todo comienza cuando Baratheon le pide a Eddard Stark, su mejor amigo, compañero de batalla en la guerra que lo llevó al trono y Señor de Invernalia, que acceda a tomar el puesto de Mano del Rey, un cargo difícil y cuyo predecesor ha muerto sospechosamente. Ned Stark, al aceptar, no sólo se verá envuelto en un viaje hacia la capital del reino junto a sus dos hijas, sino en una serie de intrigas, tretas, manipulaciones y secretos que lo pondrán a prueba como jugador clave en este juego de tronos. Sin embargo, hacia el este, cruzando el mar hacia las denominadas Ciudades Libres, se encuentran los únicos sobrevivientes del antiguo Rey Aerys Targaryen, llamado El Loco: Viserys y Daenerys, quienes buscan poder al unirse al clan Dothraki para regresar a Poniente y tomar lo que les pertenece.



Una de las cosas que me sorprendió gratamente al leer este libro, es que cada capítulo está narrado desde el punto de vista de algún personaje principal, lo que me permitió establecer cierto juego al momento de saltar al siguiente (reconozco que gracias a la versión televisiva acerté las primeras veces) y también conocer esos detalles que por lo general desaparecen o son, por cuestiones de tiempo y presupuesto, ninguneados en la adaptación audiovisual. Pude apreciar mejor a Jon Nieve, quien en su travesía por El Muro mostró ser más maduro de lo que yo pensaba, a pesar de los tropiezos iniciales. Sentí cariño por Daenerys, quien de niña temerosa pasó a ser Khalessi y terminó como Madre de Dragones. Me identifiqué con Arya ante cada injusticia que le ocurría, y no pude evitar odiar un poco a Sansa tras “vender” a su padre por ingenua. Admiré la valentía de Catelyn, y la forma en que Robb se hacía un hombre aunque en el fondo quisiera seguir siendo un niño, libre de tanta carga. Lloré como una niñita al oír la historia de Tyrion y su primer matrimonio (con unos detalles que la hacen peor que en la serie), así como también odié a esos gemelos que tiene por hermanos (gracioso, porque sé que cambiaré mi opinión por uno de ellos). Pero sobretodo, sufrí con Ned Stark y sus palos de ciego, al no saber que hacer ante una situación que le rebasó desde el primer momento.

Recuerdo que cuando terminé la primera temporada hace ya bastante tiempo, una amiga me preguntó: “¿Qué eres? ¿Stark, Lannister o Dothraki?”, yo le respondí totalmente segura que me sentía Stark de corazón, y es que tras la muerte de Ned ¿quién no?, su familia es la protagonista de la historia y es gracias a él que conocemos a los demás, aún así nos lo arrebatan de una manera brusca y cruel. Sin embargo, ahí se encuentra el gancho de esta historia, nadie está a salvo y para que comience el verdadero de juego de tronos hay que empezar a mover algunas fichas...o a cortarles la cabeza.

Favorite Quotes:

“-¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo?
-Es el único momento en que puede ser valiente”. Bran y Ned Stark
“En el juego de Tronos, o ganas o mueres”. Cersei Lannister

“Silenciosa como una sombra. Tranquila como las aguas en calma. Rápida como una serpiente. Veloz como un ciervo. Fiera como un carcayú. El hombre que teme la derrota ya ha sido derrotado. El miedo hiere más que las espadas”(Enseñanzas de Syrio Forel a Arya)
Permite que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.Tyrion Lannister.


viernes, 23 de agosto de 2013

Adopta un Libro



Cuando hace un par de semanas, mi profesora de Opinión Pública nos habló de este movimiento en clase, muchos nos sentimos unos completos ignorantes por desconocer de que se trataba Adopta un Libro. Desde el 23 de Abril de este año se lleva a cabo esta iniciativa, que consiste en abandonar un libro para que sea adoptado por cualquier persona en un lugar estratégico, que incite a la lectura, una vez leído, debe volver a ser abandonado para que otra persona tenga la oportunidad de leerlo. Iniciada por cuatro chicos venezolanos, al ver el éxito de la misma, decidieron continuar y hacer de Adopta un Libro una forma de fomentar la cultura no sólo en Venezuela sino en el resto del continente.

A continuación, les dejo la entrevista que le hice a Diego Prada, uno de los precursores de esta campaña para mi revista de Opinión Pública.

Diego Prada

Desembarco de Letras: ¿De dónde surgió la idea? ¿Cómo decidieron hacerla tan real, llevarla a cabo?

Diego Prada: Esto fue una  idea en conjunto de Interactiva Marketing y la revista NOS, la primera revista para Ipad en Venezuela; entonces estaba el asunto de que uno presta un libro y no se lo devuelven, así de que decidimos ver qué pasaba si fomentábamos esta idea.  Creamos la cuenta de Twitter y enviamos un comunicado oficial a la prensa para asegurarnos. Al cabo de una semana, teníamos 15 mil seguidores, nos apoyaron personajes de la talla de Leonardo Padrón.

DdL: Recuerdo que cuando oí sobre Adopta Un Libro me emocioné mucho, y la verdad es que me enojé conmigo misma porque se me pasó la experiencia en el Día del Libro, no creí al igual que a varios conocidos a los que les comenté que eso hubiera pasado en Venezuela. ¿Crees que el venezolano se desestima a sí mismo como lector? ¿O no crea que haya cultura de lectura en Venezuela?

DP: Adopta un libro es una idea “tropicalizada”, más venezolana. De hecho, la idea viene de Europa, pero ahora con Adopta un Libro como que tiene nombre propio y así ha sido llamado en  Colombia, Argentina, Chile. Sí hay cultura, pero está escondida, fíjate que esta iniciativa era solo para el día del libro, y tuvimos que dejarla ir más allá por el entusiasmo de la gente. ¿Te digo algo? Hemos tomado datos y hay más de 11 mil libros dados adopción.

DdL: Uau, ¿Entonces me dices, que según lo recogido por ustedes, sólo en su timeline, 11 mil libros han sido dados en adopción desde el comienzo de la campaña?

DP: Sí, es que procuramos no hacer tantos RT para no saturar a nuestros seguidores, pero si colocas Adopta un Libro en el search, verás que hay más todavía.



DdL: Una de las reglas, es devolver el libro adoptado una vez terminado. Como lector o dueño de un libro, no es fácil dejar ir uno, en especial uno muy bueno. ¿Qué es lo que debe tener presente una persona al momento de participar en su campaña?

DP: A crear cultura de desapego de lo material, a fomentar la cultura, un libro tiene vida cuando lo leen. ¿Para qué tenerlo en la biblioteca? Ahí  no hace nada, en la calle sí, lo puede leer alguien (risas).

DdL: Supongo que como uno de los precursores de Adopta un Libro, habrás regalado uno y adoptado otro. ¿Cuáles fueron y por qué?

DP: El primero que regalé fue El Principito y lo regalé porque primero, tenía dos y es uno de los libros más dados en adopción. A la gente le encanta, siempre buscamos frases de El Principito para tuitearlas y la gente las recibe muy bien. El otro libro que dejé fue cien años de soledad, no sé porqué ya que no soy muy lector pero ese libro siempre que puedo, todos los años lo ojeo. El que adopté, fue un regalo, uno de marketing 2.0, pero el punto es que el libro esté en la calle, encontrarlo ahí y ver a la persona que consiga el libro, que abra la primera página y se dé cuenta que es un regalo, a la gente le gusta eso y que vea hay formas de cambiar al país con cosas tan pequeñas.

DdL: En la cuenta de Twitter noté que hay mucho feedback entre ustedes y sus seguidores, en especial estos que comparten sus experiencias al participar. ¿Cuál ha sido el lugar más llamativo donde se ha dejado/recogido un libro?

DP: Han dejado más de 20 en España, más de 65 en Miami, acá en Venezuela han dejado muchos, los libros más llamativos son los que dejan en el aeropuerto. De hecho, un señor dejó uno allí y lo detuvieron para preguntarle porque lo hacía, el señor tuvo que explicarles en que consistía Adopta un Libro; hubo uno que dejaron en Amazonas, hay otro caso de un Harry Potter que dejaron en pleno "mototaxi".



DdL: Han tenido una gran recepción en los medios de comunicación, desde múltiples artículos dedicados a reconocer la iniciativa hasta una entrevista con el periodista Ismael Cala. ¿Esperaban un reconocimiento de tal magnitud?

DP: De verdad que no, (ellos) son grandes, no nos los esperábamos. Recuerdo la primera entrevista que hicimos, fue en La Tele y estábamos como que: “Uau, estamos en televisión” y luego fue Cesar Miguel (Rondón), Elba Escobar, Globovisión. Llega Cala, fue Gerson Gómez, mi socio quien habló con él y éste encantadísimo con la iniciativa.

DdL: ¿Cómo ha influido el éxito de Adopta un Libro en Diego Prada?

DP: Adopta un Libro me enseñó que en este país se puede hacer algo sin necesidad de invertir dinero, algo con lo que la gente se pueda sentir emocionada o motivada para ser un mejor país. Como agencia de Marketing,  es lo que le decimos a nuestros clientes: no hay que tener un capital inmenso cuando se cuenta con una idea que  a la gente le guste, tanto que quieran compartirla y que ésta a su vez traspase las fronteras del país. También me enseñó eso del Personal Branding, no sé si tú has visto mi cuenta de Twitter, pero como uno de los precursores de Adopta un Libro, imagen de la iniciativa, aprendí que debo representarla lo mejor posible.

A continuación, les dejo un video colgado en el canal oficial de Interactiva Marketing en Youtube que refleja muy bien a través de entrevistas, la visión y misión de estos chicos con Adopta un Libro:



Y tú, ¿qué libro piensas dar en adopción?


miércoles, 14 de agosto de 2013

Déjalo ir Laura, Déjalo ir






Hoy había sido un buen día, a pesar de que casi falté a clases por culpa de un malestar en la mañana. Inclusive, hasta hacía buen clima, algo bastante raro a esa hora de la tarde en esta ciudad. Eran las seis y mientras caminaba hacia la parada de autobuses, buscaba hacer algo de cambio para  así pagar el que me llevara de regreso al apartamento.

La señora que vende tostones- ¿acaso esto era una pista?- se veía cansada y algo demacrada en su puesto de la esquina, no aparentaba pasar de los 43 años, me sonrió amablemente mientras me vendía su producto y mi estómago rugió por haberlo dejado vacío desde el desayuno. Es que entre como me sentía en la mañana y el estrés de la universidad, lo que menos deseaba era cocinar, ni siquiera pasta con atún, la comida de todo residenciado lejos de casa que se respete.

Comencé a desesperarme un poco tras no ver ningún transporte en la avenida, debí decirle a mi amiga que me diera la cola, pero la verdad es que siempre lo hace y no lo sé, hoy pacientemente decidí darles una oportunidad a las busetas. Empezó a oscurecer cuando con dificultad, vislumbré la camioneta que lleva el número correcto, con la ruta que necesito. Me adelanté a una pareja de adolescentes que iban más pendientes de comerse la cara el uno al otro que de otra cosa y les robé el único asiento disponible en el vehículo.

Y fue ahí cuando el aire cambió.

No había terminado de sentarme triunfante, cuando se dio media vuelta para mirarme de arriba hacia abajo, fue un movimiento rápido pero no se qué me hizo volver la vista al frente: era un hombre moreno, con barba de candado, delgado pero de contextura fuerte, llevaba una chaqueta roja y pude jurar que sus ojos eran claros pero ya no quise averiguar, me sumí en mi bolsita de tostones y me distraje pensando en lo que tenía que llegar a hacer.

El trayecto desde la casa de mi amiga hasta mi apartamento es de aproximadamente quince minutos, incluso cuando se anda en transporte público, pero en hora pico con toda la gente que entra, se puede tardar hasta más. Es lo que sucedió una vez el conductor cambió de avenida. Varios pasajeros fueron subiendo y el espacio en el bus se hizo aún más chico. El hombre se levantó para darle su asiento a una joven recién llegada, lo que me recordó aquella vez en la que hice lo mismo con una mujer embarazada, a la que ningún caballero quiso hacerle el favor y que terminó agradeciéndome con media sonrisa mientras se limpiaba el sudor del rostro… sacudió mis pensamientos el mismo hombre del asiento de enfrente…pero que ahora estaba a mi lado, apoyado en la barra de arriba con su mano derecha y en mi asiento con la izquierda, de cara hacia la ventana y de cara hacia mí. Sentía su mirada encima y pensé que quizás era porque estaba comiendo, así que guardé disimuladamente la bolsa de tostones, humedecí mis labios salados una y otra vez hasta que el sabor se disipó.

Volteé a un lado y por primera vez noté a la anciana que tenía como compañera, parecía aburrida y al mismo tiempo concentrada en el camino. El autobús dio un salto y fue ahí cuando de verdad noté lo cerca que estaba el hombre de mí, enfoqué mi vista hacia la chica de enfrente y me fijé que ella también tenía a un hombre a su lado, aunque éste sí mantenía una distancia decente a pesar de lo apretujados que nos encontrábamos todos. Me distraje viendo las cicatrices que tenía en su brazo derecho, mientras el izquierdo lo tenía vendado, parecía que no había tenido un buen año…otro salto y ya sé que Él lleva blue jeans. Gracias a la cantidad de personas que seguían subiendo al vehículo, su entrepierna me rozó completamente el hombro derecho. Me revolví como pude en el asiento y revisé mi cartera en busca del dinero para pagarle al conductor, no era como que me iba a bajar pero quería creer que ya faltaba poco para que se terminara mi incomodidad.

Debí aceptar la cola de mi amiga.

Intenté volcar mis pensamientos en todo el trabajo que tengo por delante, o la lista de cosas por comprar en el abasto y la verdad es que tuve éxito de inmediato, pero de pronto entre el calor y el bullicio de la gente era difícil hasta respirar cómodamente. Un cruce más y dos pasajeros que bajaron bastaron para dejar de obviar lo que pasaba: Él lo hacía a propósito.

Me paralicé ante ese pensamiento. ¡¿Cómo alguien podía ser tan asqueroso para hacerle eso a una desconocida en el transporte público?!

Me miré las uñas, lisas y sin ningún color, como me gustan y retorcí entre mis manos el billete para pagar el transporte, jamás había ansiado llegar tan pronto a casa. Comencé a pensar en varias formas de reaccionar, pero una parte de mí seguía diciéndome que no le diera el gusto.

Alcé el rostro y de alguna forma supe que Él tomaba detalle de éste, así que miré hacia la ventana junto a la anciana y me revolví en el asiento por enésima vez, solo para cerciorarme de que su bragueta parecía estar pegada a mi hombro.

Junto a la anciana sé que observé muchas cosas, pero al igual que ella no sabía cuáles. Por cada frenazo del conductor se creaba una especie de ritmo entre nosotros, yo me revolvía tratando de evitar su contacto y él intensificaba el roce. Me entró pánico, sabía que yo estaba consciente de lo que hacía y parecía disfrutarlo.
¿Por qué no le gritas que te deje en paz? 

Sé que eso me dije repetidas veces, pero simplemente no podía mirarle a los ojos, quería y me imaginaba haciéndolo pero otra parte de mí le restaba importancia diciéndome que lo ignorara. La más ruidosa me decía que tuviera cuidado.

Seguí enfrascada en la ventana, ya no veía nada, solo deseaba que apareciera algo que me indicara que esta ruta estaba por terminar. Los movimientos del autobús le favorecían al estar de pie, el conductor aceleraba y Él me rozaba hacia la derecha, el conductor frenaba y la fricción sucedía hacia la izquierda. Sentía el hombro entumecido de lo tensa que me hallaba. 

No sé cuantos minutos se fueron pero pasó lo inevitable, debido al contacto sentí como su miembro se endurecía más y más en mi brazo. Sentí calor, asco y ganas de llorar. Ya era muy evidente la situación, o al menos eso me dije al ver que Él era el único de pie en el pasillo. Tragué saliva y me pregunté si el resto de los pasajeros sabría lo que estaba pasando. No pude más, empecé a hacer gestos y a acercarme aún más a la anciana, sin importar lo que ésta pensara. Fue en vano, pareció gozar de mis movimientos porque el roce aceleró y ya no necesitaba del conductor para darse gusto…

Una curva pareció detenerlo un momento, mientras sujetaba ambas manos a mi asiento y yo respiré, era la única curva del camino y la que indicaba que había llegado a mi parada. Respiré hondo, cogí impulso y me levanté del asiento. Pagué al conductor, recibí el cambio y bajé rápidamente del autobús.

Aire fresco.

Sentí que el calor había estado en mi imaginación y que nada de verdad había jodido el clima fuera de ese transporte, caminé hasta la entrada del Parque Grande, el que tenía que cruzar para llegar hasta el conjunto de apartamentos.

¿Qué fue eso?; cálmate, ya pasó; ¡que estúpida eres, no le dijiste nada!; ¿se lo contarás a alguien?

Pasaron muchas voces por mi cabeza pero yo no quería pensar, me dediqué a caminar para llegar a casa y tratar de olvidar lo sucedido.

Tiling Tiling

Ese sonido detrás de mí captó mi atención, era el de un manojo de llaves y me parecía que lo había escuchado por horas hace poco…en el autobús. Volví la cabeza hacia atrás en un movimiento poco disimulado, ahí estaba: Chaqueta roja, blue jeans y gorra.

¡¿Qué?!

Aceleré el paso sin emitir sonido alguno y mucha más gente se cruzó en mi camino, oía el sonido de las llaves y ya me temblaban las manos. ¿Qué coño pretendía ese malnacido siguiéndome? 

Lo peor, pensé.

La salida hacia mi apartamento es la segunda del parque, éste se hallaba muy iluminado y debido al clima fresco había más gente de lo normal, era una zona muy popular al final del día ya que muchas personas solo podían hacer algo de ejercicio después del trabajo. Habiendo entrado por la primera puerta, llegar a la segunda debía ser pan comido…si no estuviese más que asustada por el sujeto que llevaba detrás.

Intenté mirar de reojo para saber si seguía allí, aunque no era necesario, el sonido de las llaves respondía por si solo mis preguntas. En casa nadie me esperaba, mi compañera se había ido de vacaciones con su novio a otro estado tras culminar sus materias, y sólo me quedaba una semana de clases para hacer lo mismo.

Estaría sola.Pero no hasta arriba, me dije.

Claro, tan solo debía llegar hasta la puerta del edificio, de ahí el vigilante me podría acompañar hasta mi piso, además es un lugar seguro porque no lo dejarían pasar a Él sin identificación ni motivo.

-Epa chama, ¿tú no ves por donde caminas?

La chica que tenía enfrente me dijo con voz irritada, sin fijarme choqué contra ella y su bolso cayó al suelo junto con sus cosas. Ambas quisimos recogerlo todo pero entre mi nerviosismo y ella que llevaba las manos ocupadas con un termo de agua, lo recogió otra persona…de chaqueta roja.

-Gracias- masculló la chica. Tenía el cabello castaño recogido en una coleta y varias gotas de sudor le corrían por las sienes. Él le devolvió el bolso y ella lo tomó con cara de prisa.

Corrí, corrí mucho.

Sin importarme el gentío, las sandalias incómodas o la poca elasticidad de mis pantalones, corrí hasta la segunda salida. En lo único que podía pensar mientras el viento me pegaba en el rostro, era en estar dentro de mi cuarto totalmente encerrada y lejos de todo, lejos de las suposiciones mentales, del miedo…

De repente, alguien me tomó entre sus brazos deteniendo mi triatlón improvisado, me revolví intranquila.

¡No!

Quiero llegar a casa, quiero llegar a casa.

-¡Laura!- me dijo cerca del oído- cálmate Laura, ¿qué pasa, qué tienes?

Reconocí la voz, era Daniel, mi vecino del cuarto piso. Vi mi edificio enfrente y supe que estábamos parados en el portal, lo abracé fuerte y él me correspondió asombrado. Había llegado.

-Daniel…-mi voz era tan fina como un hilo a punto de quebrarse- dime por favor que no hay un hombre de chaqueta roja detrás.

Silencio, supe que estaba mirando con cuidado.

-No Laura, no hay nadie- respiré- ¿Qué pasó, quién te ha asustado?

-No lo sé- le dije temblando.

No sabía si llorar, si sentirme mal, si todo había sido tan horrible o estaba exagerando. Sólo quería creer una cosa…

-Vamos- me dijo llevándome hacia la entrada- te acompaño a tu apartamento.

Se había terminado.


Reina Parra




lunes, 12 de agosto de 2013

El Mundo Amarillo


La verdad es que éste es uno de los libros más cortos que he leído este año y aún así no sé porque me tardé tanto en leerlo. Puedo echarle la culpa a la lista de cosas que tengo pendientes, o decirles de frente que no me gustó pero les estaría mintiendo; El Mundo Amarillo de Albert Espinosa me dejó buenas sensaciones, tal como me dijo la persona que me lo regaló (si, ya sé que últimamente parezco leer porque me lo ponen todo en directo a los ojos) y si bien no cambió mi vida, si me hizo comprender algunas partes de ésta.

El escritor, director y guionista español (para abreviar, porque si se van a Wikipedia hay más) Albert Espinosa, relata en El Mundo Amarillo, como el cáncer no sólo le dejó sin una pierna, un pulmón y parte de su hígado sino como lo dotó de grandes experiencias que a su vez le han enseñado todo. Para mí, ese es el gran mérito del libro, demostrar que de verdad hay alguien en el mundo con una visión tan optimista de esta trágica enfermedad.

Espinosa retrata mediante títulos interesantes, todas esas frases proporcionadas por gente especial (y no me refiero a cierto capítulo en sí) que lo marcaron durante diez años mientras batallaba contra el cáncer. Mucha gracia me hizo lo mencionado en el capítulo del Punto de No Retorno (ese máximo de enfado al que se llega tras una escala) ya que tengo una amiga (¿Y por qué no todos?) a la que le vendría bien conocerse cada vez que se enoja.

El tema que sin duda me dejó pensando, fue el mismo que le da el título al libro y que Espinosa admite haber dejado hasta el final por esa misma razón: Los Amarillos. Si este hombre pretendía que me identificara con él, inventando una definición para ese grupo de personas que yo (gracias a ¿Thor?) he tenido el gusto de conocer en mi vida…pues lo logró. Según el autor, un Amarillo es aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos para que te marquen o dejen una huella profunda en ti.

Estuve dándole vueltas al asunto y miles de personas (exagero, no he conocido a “miles” de personas) cruzaron por mi mente, quería saber cuál de ellas encajaba como mi Amarillo, y pensé en Gabriel Azuaje: lo conozco y no lo conozco, él es esa persona con la cual no importa si no hablamos durante meses, siempre me reiré como una desquiciada estando cinco minutos (mínimo) con él y lo más importante: me sentiré feliz y en paz. Con Gabo no hay intensificación ni desvanecimiento del color amarillo, es decir, ni pasa a ser más ni pasa a ser menos, es un amarillo y ya está; porque aunque Espinosa se vuelve confuso con su definición, creo que la esencia de ésta se entiende muy bien al final del libro.

Por cierto, yo también cambié mi forma de caminar varias veces en un mismo día, soplé, respiré e intenté hacerme varias preguntas.


Favorite Quote: ¡No somos cojos, somos cojonudos!