La verdad es que éste es uno de los libros más cortos que he
leído este año y aún así no sé porque me tardé tanto en leerlo. Puedo echarle
la culpa a la lista de cosas que tengo pendientes, o decirles de frente que no
me gustó pero les estaría mintiendo; El Mundo Amarillo de Albert Espinosa me
dejó buenas sensaciones, tal como me dijo la persona que me lo regaló (si, ya
sé que últimamente parezco leer porque me lo ponen todo en directo a los ojos)
y si bien no cambió mi vida, si me hizo comprender algunas partes de ésta.
El escritor, director y guionista español (para abreviar, porque
si se van a Wikipedia hay más) Albert Espinosa, relata en El Mundo Amarillo,
como el cáncer no sólo le dejó sin una pierna, un pulmón y parte de su hígado sino
como lo dotó de grandes experiencias que a su vez le han enseñado todo. Para
mí, ese es el gran mérito del libro, demostrar que de verdad hay alguien en el
mundo con una visión tan optimista de esta trágica enfermedad.
Espinosa retrata mediante títulos interesantes, todas esas
frases proporcionadas por gente especial (y no me refiero a cierto capítulo en
sí) que lo marcaron durante diez años mientras batallaba contra el cáncer.
Mucha gracia me hizo lo mencionado en el capítulo del Punto de No Retorno (ese máximo
de enfado al que se llega tras una escala) ya que tengo una amiga (¿Y por qué
no todos?) a la que le vendría bien conocerse cada vez que se enoja.
El tema que sin duda me
dejó pensando, fue el mismo que le da el título al libro y que Espinosa admite
haber dejado hasta el final por esa misma razón: Los Amarillos. Si este hombre
pretendía que me identificara con él, inventando una definición para ese grupo
de personas que yo (gracias a ¿Thor?) he tenido el gusto de conocer en mi vida…pues
lo logró. Según el autor, un Amarillo es aquella persona que es especial en tu
vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es
necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos para que te marquen o
dejen una huella profunda en ti.
Estuve dándole vueltas
al asunto y miles de personas (exagero, no he conocido a “miles” de personas)
cruzaron por mi mente, quería saber cuál de ellas encajaba como mi Amarillo, y
pensé en Gabriel Azuaje: lo conozco y no lo conozco, él es esa persona con la
cual no importa si no hablamos durante meses, siempre me reiré como una
desquiciada estando cinco minutos (mínimo) con él y lo más importante: me
sentiré feliz y en paz. Con Gabo no hay intensificación ni desvanecimiento del
color amarillo, es decir, ni pasa a ser más ni pasa a ser menos, es un amarillo
y ya está; porque aunque Espinosa se vuelve confuso con su definición, creo que
la esencia de ésta se entiende muy bien al final del libro.
Por cierto, yo también
cambié mi forma de caminar varias veces en un mismo día, soplé, respiré e
intenté hacerme varias preguntas.
Favorite Quote: ¡No
somos cojos, somos cojonudos!

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