domingo, 27 de octubre de 2013

De la Pantalla al Libro: Choque de Reyes






Y continúo,  como buena niña del verano –adjetivo que nos hemos ganado a pulso, todos los que teorizamos sobre esta historia sin haber leído todos los libros- adentrándome en la famosa saga del escritor estadounidense, George R.R. Martin “Canción de Hielo y Fuego”. En esta ocasión, el segundo libro se titula Choque de Reyes y al igual que me pasó con la segunda temporada de la serie de televisión, mi perspectiva sobre la historia- y ciertos personajes- ha cambiado.

El cometa rojo con el que terminó el primer tomo, sigue brillando sobre el cielo de Poniente, con un significado distinto para cada quien. Mientras tanto, los Siete Reinos, se encuentran sacudidos por cinco reyes: Joffrey (el oficial) y sus tíos Stannis y Renly Baratheon ; Robb Stark, el Rey del Norte,  Balon Greyjoy, quien desea terminar lo que empezó hace más de seis años. Mientras tanto Daenerys Targaryen, de la que muy pocos saben, se halla en el este junto con sus dragones en busca de un ejército para cruzar el mar que la separa de la acción. La guerra por el trono de hierro ha comenzado. Sin embargo, la verdadera amenaza se encuentra al norte del muro, en donde una batalla entre la Guardia de la Noche y Los Salvajes aguarda, eso si Los Otros no los alcanzan primero.

Comencemos por el prólogo, que a diferencia del pasado, no se me hizo eterno. Quizás porque aunque sabía que se trataba de Stannis, está muy bien escrito y funciona como introducción de un personaje que solo habíamos conocido de oído en la historia. Debo decir que mis sentimientos hacia Stannis Baratheon no son los más bonitos, gracias a que en la serie su trama siempre me ha parecido confusa y no me ha permitido simpatizar ni con el actor ni con el personaje. Es por eso que, gracias a este prólogo, si bien lo he llegado a detestar aún más, me ha servido para ir conociendo el entorno del Malcom de los Baratheon (por eso, de que es el hijo del medio. Ya lo sé, mal chiste). Sin embargo, en cuanto avanza la trama y lo vemos todo desde el punto de vista de Davos, Baratheon gana enteros para mí con esa extraña amistad que tiene con el Caballero de la Cebolla.


“Stannis, mi señor mi muchachito triste y hosco, hijo que nunca tuve, no podéis hacer esto, ¿no sabéis cuánto me he ocupado de vos? ¿No sabéis que he vivido por vos, que os he querido a pesar de todo? Sí, os he querido, más que a Robert o a Renly, porque vos erais al que nadie quería, el que más me necesitaba”. Maestre Cressen


Cambiando el venado por el lobo huargo, pasamos a hablar de los Stark. Recuerdo que en el pasado, afirmé que esta familia era mi favorita por sobre todos los personajes de la saga. Eso en este libro, ha comenzado a volverse mentira. No me malinterpreten, no los odio y siempre estaré de acuerdo con que Robb es el Rey del Norte, y que Arya necesita fulminar a todos los de su lista. Sin embargo, la culpa la tienen los Lannisters, ya explicaré más adelante por qué. Los Pov que más disfruté fueron los de Sansa, Arya y Catelyn. La primera, si bien a veces me exaspera con ciertas actitudes, no puedo evitar sentir una lástima inmensa por ella y espero que el autor nos sorprenda en un futuro, porque tanto sufrimiento debe tener un propósito. Lo mismo pienso respecto a Arya, que mal la he pasado leyendo el maltrato físico que recibía.  Aunque leer su amistad con Jaqen H’gar fue una delicia, extrañé las conversaciones con Tywin Lannister, porque a diferencia de la serie, en el libro ella sirve a Roose Bolton.

Por último, disfruté los capítulos de Catelyn porque me permitieron conocer el entorno de Renly y lo mal que se llevaba con su hermano Stannis, pero creo que el autor se olvidó de que había otro Rey del que queríamos saber: Robb Stark. El primogénito de los norteños no aparece en casi todo el libro, y si bien sabemos de él mediante otros secundarios, nos hacía falta conocer más, estar más cerca. Es por eso que entiendo a aquellos que tildan de aburridos los capítulos de la matriarca Stark. Preciosa la escena en el Sept, donde rezando por sus hijos se pregunta si Cersei Lannister, una de las culpables de toda la desgracia de su familia, hace lo mismo por los suyos. Aunque Catelyn, tras la muerte de Ned Stark, no es la misma valiente del primer libro- esa escena en la que pide a los vasallos de su hijo que se rindan y propongan la paz es estúpida desde el punto de vista estratégico y emocional- uno no puede dejar de comprender su dolor al ver como todo se desmorona a su alrededor mientras cree que solo dos hijos le quedan con vida.



"Qué jóvenes son todos. Aún no han visto la sangre. Para ellos esto no es más que un juego, un inmenso torneo; no ven más que la oportunidad de conseguir gloria, honores y botín. Son niños borrachos de canciones y leyendas, y como todos los niños, se creen inmortales. La guerra los hará crecer. Los compadezco". Catelyn Stark


Ahora sí, cambiando el lobo huargo por el león de oro, me toca hablar del que para mí fue el protagonista de todo Choque de Reyes: Tyrion Lannister. Si bien en el primer libro nos habían dado una dosis de lo grande que podría llegar a ser este “mediohombre”, en Choque de Reyes se confirma como uno de los personajes más fascinantes de la saga. Es a través del benjamín de los Lannister que vemos en todo su esplendor, la guerra que protagoniza este volumen. Siendo Mano del Rey, Tyrion obtiene poder y responsabilidad, lo que hace verdaderamente  interesante verlo jugar a la guerra y a este juego de tronos tan bien. Aunque hacia el final, casi comparte destino con Ned Stark, Tyrion se las arregla para quedarse con nosotros y seguir brindándonos su perspectiva de una ciudad que lo odia por gnomo y lo ignora como héroe.


No estoy amenazando al rey, ser. Estoy educando a mi sobrino. Bronn, Timett, la próxima vez que Ser Boros abra la boca lo matáis. Eso sí que era una amenaza. ¿Captáis la diferencia? - Tyrion Lannister

Sin embargo, hay dos personajes que se han ganado el odio de los lectores desde el primer tomo (en el caso de la serie, desde el primer capítulo) y son los hermanos mayores de Tyrion: Cersei y Jaime Lannister. A la primera, la sigo detestando (por razones obvias y otras que luego explicaré) pero admito que Martin me ha hecho pensar mucho con esas líneas durante la batalla de Aguasnegras:


 -Cuando éramos pequeños, Jaime y yo nos parecíamos tanto que ni nuestro señor padre podía distinguirnos. A veces nos cambiábamos las ropas y pasábamos un día entero en el papel del otro. Y pese a todo, cuando a Jaime le dieron su primera espada, para mí no hubo nada. Jaime aprendió a pelear con la espada, la lanza y la maza, mientras que a mí me enseñaban a sonreír, a cantar y a complacer. El heredaría Roca Casterly, mientras que a mí me venderían a algún desconocido como si fuera un caballo, para que mi nuevo amo me montara cuando quisiera, me golpeara cuando le viniera en gana y me desechara al paso de los años cuando apareciera una yegua más joven. A Jaime le correspondió la gloria y el poder; y a mí el parto y la sangre cada luna. 

-Pero os coronaron reina de los Siete Reinos -dijo Sansa. 

-Cuando se llega a las espadas, una reina no es más que una mujer." Cersei Lannister

Al segundo, su hermano gemelo, le quiero muchísimo más. Jaime se convirtió para mí, junto con Tyrion, tras ver la segunda temporada de la serie de HBO en mi personaje favorito. Recuerdo que mis amigos pensaban que estaba loca por preferir a un Lannister y de paso, al que había dejado tullido a Bran Stark. No lo pude evitar, si cuando terminó aquella segunda temporada lo primero que recordaba de ella era ese monólogo que le soltó a Catelyn Stark mientras se encontraba prisionero en Aguasdulces:





“Demasiados votos, te hacen jurar y jurar. Defiende al Rey, obedece al Rey. Obedece a tu padre. Protege al inocente. Defiende al débil. Y ¿qué pasa si tu padre desprecia al Rey? ¿Qué pasa si el Rey masacra al inocente? Es demasiado. No importa qué se haga, siempre se viola un juramento u otro.” Jaime Lannister

Es por esto que, pienso que conforme avanza la historia y se escriben mas páginas, George R.R. Martin me dice que este universo inventado por él mismo, es más gris de lo que pensaba. En Canción de Hielo y Fuego no existe ni el blanco ni el negro, hay mucho más que eso. Siguiente parada: Tormenta de Espadas.



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